Arenys de Munt, 27 de octubre de 2013
Criterios
para la evaluación y el diseño de materiales didácticos para la enseñanza de
ELE
Esta
lectura trata el concepto de unidad didáctica. ¿En qué consiste?; ¿Cómo se organiza?, ¿se sigue algun tipo de pauta para
crear una unidad didáctica?; ¿qué debe contener una buena unidad didáctica?
Estas son algunas de las preguntas que se van mostrando a lo largo de la lectura y que, como profesionales, nos deberíamos plantear cuando se nos muestra
un nuevo manual.
En esta lectura se van a analizar diferentes unidades didácticas de los
manuales de ELE (Español como Lengua Extranjera) más utilizados con
la ayuda de unos asistentes y requiriendo de una lectura reflexiva por parte
del lector, es decir nosotros.
Respecto al
estudio de formas verbales, las formas lingüísticas normalmente son aisladas de su
uso y el alumno solo ha de saber como se forma para una posterior
producción, aunque no sepa como usarlo. Este tipo de unidades didácticas se
suelen practicar mediante los "famosos" ejercicios rellena huecos de los que todo el mundo,
al menos una vez en la vida, ha llevado a cabo y donde las muestras de lengua
suelen representar poco las situaciones comunicativas reales, por lo
tanto no usan la lengua en contextos naturales. Este modelo de enseñanza y
aprendizaje sería la tradicional teoría conductivista, con un método
audiolingual, dónde se da más importancia a la gramática y a la lengua pero
como un aspecto independiente.
Las
actividades del tipo dar y pedir información para hacer planes futuros, serían
un claro ejemplo del modelo nociofuncional, método comunicativo que se basa en
un contexto y en la intención del hablante delante de ese contexto, donde la
lengua empieza a ser la herramienta de comunicación.
Cuando se propone hacer ejercicios en pareja o “habla con tu compañero”
la mayoría de las veces no va relacionado con aprender y progresar mejor y más
rápido, sino que lo que sucede es que lo que tendría que ser una interacción
comunicativa se convierte en un microdiálogo entre dos personas que usan frases
entrecortadas que han memorizado para comunicarse en una situación comunicativa
concreta. Esta sería una clara muestra de lo que sucede a menudo en nuestras
aulas, situaciones teatrales donde cada alumno tiene un rol.
Hoy en día no se presta demasiada atención al determinar el tipo de
unidades didácticas para los manuales. El resultado, por lo tanto, suele ser un
conjunto de actividades y teorías inconexas que pasada la unidad no se volverán
a utilizar en clase. Por lo tanto, como bien remarca la lectura, tienen más en
cuenta el qué enseñar que no el cómo se aprende.
La lectura
es utilizada para el análisis de aspectos formales. Es una visión un poco
tradicional de la enseñanza-aprendizaje. El enfoque
por tareas es un método comunicativo en que el estudiante usa la lengua para
hacer algo. Aquí es donde se genera aprendizaje porque utilizamos la lengua
para una determinada actividad o función. Este tipo de método comunicativo es
uno de los que, a mi parecer, deberíamos imitar más. En este tipo de
actividades, la motivación y la curiosidad juegan un papel importante y se
deben plantear qué tareas van a llevar a cabo los alumnos junto con los
contenidos lingüísticos que deberán usar para que la tarea sea provechosa.
En la
mayoría de los manuales y dentro de las unidades didácticas encontramos: textos y
explicaciones sobre las normas de uso, las reglas, los ejercicios de práctica,
pero todas estas actividades carecen de un requisito indispensable cuando
hablamos de la enseñanza de lenguas, las propuestas comunicativas.
En
definitiva, lo mejor para una buena unidad didáctica es tratar de combinar
material comunicativo, es decir el enfoque por tareas, con una práctica
funcional formal, así como el uso de la gramática.
Sans,
N. (2000). “Criterios para la evaluación y el diseño de materiales
didácticos para la enseñanza de ELE”. Actas del VIII Seminario…, pp.
10-12


